Taller de Directivos

Los talleres de directivos son una pieza central en el diseño metodológico del MBA. Basados en la aplicación del método del caso aproximan al alumno al entorno y ambiente profesionales.

Se desarrollan en combinación y coordinados con los contenidos de las materias que configuran el currículo del máster, de modo tal que se combinan los conocimientos teóricos con los prácticos y sin que las distintas áreas de conocimiento —en una visión alejada de la realidad en la administración y gestión de empresas— se comporten como compartimentos estancos .

Son conducidos por docentes con años de experiencia profesional en la gestión de empresas, y el alumno tiene a su disposición a profesores que actúan a modo de consultores, en una combinación docente/consultor que lo acerca a la praxis del ejercicio de la profesión.

  • Entrenar al alumno —futuro profesional— a poner en práctica sus conocimientos en el ámbito de la gestión empresarial, sean estos conocimientos de la índole o especialidad que sean.
  • Que el alumno, con base en los conocimientos adquiridos en el Grado, la Licenciatura o la Ingeniería, se entrene en la toma de decisiones y en la defensa de los motivos que lo llevan a tomar esta y no aquella decisión. Que se entrene en la coherencia y en el rigor. Siempre desde una óptica profesional ética y práctica.
  • Que el alumno se prepare en las metodologías y usos de los trabajos en grupo: planificación de reuniones, actas, seguimiento de acuerdos… Grupo que, por otra parte, no elije el propio alumno, sino que le viene asignado: ha de habituarse a trabajar así, con personas y profesionales que él no elije.
  • Que el alumno se habitúe a trabajar en un entorno incierto, contrarreloj y en problemas que no están perfectamente definidos o delineados.
  • Que el alumno sea capaz de abordar, desde la base de sus conocimientos y capacidad de estudio y análisis, asuntos hasta ahora desconocidos para él. Un profesional ha de ser capaz de abordar —o al menos entender las claves— de problemas y  planteamientos que no son de su estricta especialización.
  • Finalmente, el alumno —por regla general poco habituado a ello— ha de entrenarse a exponer oralmente los análisis y motivos de las decisiones tomadas. Ello supone no solo la práctica de la exposición oral ante un auditorio más o menos amplio, sino la elaboración de la oportuna presentación. En esta línea, recomendamos la lectura de estos dos enlaces: uno y dos.

Los alumnos, en grupos de entre cuatro y seis, son asignados a una empresa de las que configuran el método del caso. Un  Profesor-Director hace las veces de Gerente de la misma, en tanto que los alumnos juegan el papel de empleados.

El Profesor-Director pide y, posteriormente, evalúa, discute, propone cambios… acerca de trabajos sobre la empresa de la que es Gerente. Trabajos, en su mayoría, interdisciplinares y que giran siempre sobre la empresa en cuestión, con una doble finalidad:

  • Trabajos interdisciplinares: En el entorno empresarial rara vez un problema es estricta y únicamente financiero u organizativo o contable… Lo que hay son problemas y para resolverlos han de tratarse estos desde distintos puntos de vista, han de ser abordados desde distintos enfoques y, en fin, han de proponerse soluciones, variantes a las mismas y, en su caso, planes alternativos con un análisis riguroso de sus ventajas e inconvenientes. Ha de dejarse constancia, para futuras evaluaciones y revisiones, de los motivos que llevan a tomar esta y no aquella decisión.
  • Que giran siempre sobre la misma empresa: ello obliga a una coherencia entre unos y otros trabajos —no se trata de trabajos “sueltos”, sin conexión entre sí, lo que los alejaría de la realidad empresarial—, sino de trabajos interrelacionados, lo que en ocasiones obligará a replantear otros trabajos previos que “se habían dado por resueltos y terminados”.

Para abordar los trabajos asignados, el grupo de alumnos cuenta con la figura del Profesor-Asesor —el profesor o profesores de las materias que abarca el plan de estudios — quien les orientará en el camino a seguir, las fuentes de información a las que recurrir, los entrenará en la discusión y argumentos de las ventajas e inconvenientes de esta o aquella potencial solución… En fin, el Profesor-Asesor  rara vez impartirá una clase en formato lección magistral, sino que su tarea es la de un consultor especializado.

Los trabajos han de ser expuestos y defendidos ante el Profesor-Director, quien va a exigir —y evaluar— una presentación profesional. Y ello llevará a rehacer una y otra vez los trabajos, a replantear su enunciado y su propia naturaleza y a buscar información del entorno real allí dónde sea posible. Por ejemplo, si se está tratando un problema acerca de la construcción de un almacén, han de recabarse precios, presupuestos, fuentes y costes de financiación,  ubicaciones… todo ello reales, de mercado.

La exposición y defensa de los trabajos, tanto en cuanto a contenido como a estética, claridad, ortografía y redacción… constituyen un elemento clave del aprendizaje, más cuanto que no es frecuente encontrarse con alumnos con experiencia y conocimientos en estas habilidades, necesarias, por otra parte, en el ejercicio de la profesión. En efecto, “los alumnos españoles no suelen hacer exámenes ni pruebas orales” (véanse, en relación con las ideas expuestas, este artículo de prensa y este otro ya mencionados líneas arriba).